El objetivo principal de la educación es permitir que las personas desarrollen todas sus habilidades y talentos, es decir, alentar al estudiante a que llegue a ser lo que es en esencia y potencialmente, tal como decía Píndaro, el famoso poeta griego del siglo V a. C.
Sin embargo, actualmente el sistema educacional chileno anula el desarrollo de capacidades debido a diversos factores, la sistematización de la materia, el extenso horario, la poca motivación de los estudiantes, etc. ; pero ¿cómo cambiamos esto? ¿Existe una forma de reencantar a los estudiantes? Sí, haciéndoles entender la importancia del conocimiento, despertar en ellos la pasión por el saber. Para ello existen diversos factores, uno de los más importantes es el rol de los maestros, debido a que ellos son los encargados de motivar al alumno, de hacerles entender lo importante que es el conocimiento en sus vidas. Sócrates definiría a los maestros como parteras, ya que al igual que ellas, los docentes son los encargados de dar a luz el conocimiento que late en el interior del estudiante; y es así como Chile debería valorar a sus profesores, como el conducto o herramienta para llegar al conocimiento verdadero. De hecho, el significado etimológico de la palabra "pedagogo" es aquel que conduce al niño hacia el saber.
Otro actor activo en esto, es la organización del sistema, ya que si nos preocupamos de enseñar mucho contenido superficial y no de especializarnos en alguno, como dice Whitehead, produce desinterés. Los contenidos entregados deben ser precisos y profundos, para despertar en el alumno atracción por el aprendizaje, deben sentir que están estudiando algo útil y que son importantes, deben sentir que el sistema fue creado para ellos y para sacar lo mejor de ellos.
Por otra parte, es necesario considerar que cada estudiante tiene una historia, una familia y un contexto de vida, por lo que considero que las instituciones debiesen trabajar caso a caso, ya que no estamos elaborando productos, sino formando personas. Además, cada alumno aprende distinto y de forma distinta, es por ello que si los conocimientos entregados fuesen específicos, los alumnos podrían demostrar y desarrollar aún más sus habilidades.
Finalmente, los actores esenciales en esta historia son los estudiantes, ya que son ellos los encargados de comprometerse con el buen desempeño, de querer llenar sus almas de sabiduría y exigir esto de los maestros. El amor al conocimiento no se “despierta” de un momento a otro, se debe trabajar en ello.
Si logramos humanizar nuestro sistema educacional y hacer estas medidas posibles, la educación cumplirá su objetivo y mucho más.
Gladys Celedón Muñoz
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