lunes, 12 de enero de 2015

NO MÁS IDEAS INERTES



Uno de los aspectos negativos de la educación tal cual se concibe hoy en día, es, precisamente, la enseñanza de contenidos sin ninguna relación entre sí. Cada materia se hace parte de un universo completamente distinto, por lo cual el alumno se ve obligado a segmentar cada tipo de conocimiento que le es entregado, sin detenerse siquiera a pensar en cómo ciertos elementos pueden influir o ser parte de distintos ámbitos educacionales a la vez. Los contenidos de tales materias son etiquetados por Whitehead como “ideas inertes”. Ideas que nos limitamos a recibir sin analizar o cuestionar. Contrario al objetivo de la filosofía, este tipo de enseñanza sólo nos lleva a la construcción de mentes conformistas, que en vez de verdad, buscan comodidad, en vez de educación, buscan algo estático, que no cambie, que no sea molesto.

Probablemente, en la sociedad de masas que existe hoy en día esta enseñanza sea la más conveniente, puesto que contribuye a conformar una masa dócil, que acepte la imposición de quien supuestamente posee mayor cantidad de conocimientos y por ello, haga caso a todo lo que esta figura aparentemente jerárquica le ordene. Mediante este tipo de enseñanza el alumno es incapaz de desarrollar plenamente su inteligencia y, por ende, alcanzar una comprensión profunda de la realidad. En relación a esto, pensamos que el objetivo de la educación sería encauzar al estudiante hacia el último grado de conocimiento de la realidad, la dialéctica, tal como explica Platón en el libro VI de la República, mediante la imagen de la línea divisoria del conocimiento. A través de ésta, Platón explica cómo el individuo debe ascender desde el conocimiento más básico y precario de la realidad, donde ésta se reduce a meras sombras y apariencias, hasta alcanzar la ciencia suprema de la realidad, la dialéctica, que nos permitirá comprender la esencia de todas las cosas. Lamentablemente, la educación actual se halla muy lejos de buscar este objetivo, no se propone desarrollar al máximo la inteligencia, manteniéndonos siempre en los niveles más básicos de ésta.

Si bien es cierto que toda Idea existe en y por sí misma, también es verdadero que -como dice Platón en el Menón- la realidad entera está relacionada entre sí, está emparentada, pues se conecta con un mismo principio; por tanto, el conocimiento en sí no está segmentado por áreas, sino que es un todo entrelazado, puesto que, como dirá Platón, es la Idea misma del Bien la que fundamenta, da realidad e ilumina a todas las demás ideas. Por consiguiente, si el conocimiento constituye un todo integral la educación actual no debería obviar este hecho, impartiendo la enseñanza de materias inconexas, la cual resulta increíblemente perjudicial para quien la recibe, debido a que sólo potencia el conformismo, el aprendizaje memorístico y acrítico, en desmedro de una educación que nos dé las herramientas para poder relacionar los diversos aspectos de las cosas y así comprender tanto su utilidad como su importancia de mejor manera.

Celeste Camus Salinas

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