En los diálogos de Platón, se puede apreciar la enorme importancia que se concedía al papel del profesor, ya que era él quien transmitía toda la sabiduría a su alumno mediante la mayéutica socrática y la dialéctica platónica. Era una figura social realmente destacable ya que ellos eran considerados personas sabias y dignas de seguir. En el caso de Sócrates, que vivió en una Grecia donde la forma primordial de enseñanza era oral, los alumnos estaban dialogando por horas con el maestro, el cual de este modo les ayudaba a dar luz por sí mismos las ideas y verdades que estaban latentes en el interior de su alma. Por otro lado, en la época del mayor discípulo de Sócrates, Platón, ya se empezó a utilizar la escritura, pero el rol del maestro siguió siendo relevante. El maestro ocupa el centro de la paideia, de la tarea de formación y civilización.
Lamentablemente, en la sociedad chilena del siglo XXI la figura social del profesor ha sido muy desvalorizada, ya que no se le reconoce la real importancia a esta profesión. A los docentes se le exige la misma cantidad de años de estudio que a otras carreras universitarias, pero la remuneración que reciben al ya estar trabajando es muy inferior respecto de éstas. Hoy en día cuando una persona decide estudiar pedagogía teniendo la posibilidad de estudiar otras profesiones mejores pagadas genera una especie de “decepción” en las otras personas, ya que consideran que debería estudiar algo “mejor”. Además, los profesionales de pedagogía no cuentan con las condiciones para poder ejercer su profesión de manera correcta, ya que hay alrededor de 35 alumnos por profesor en cada sala y éste no puede enseñar a todos ya que cada uno cuenta con realidades y habilidades diferentes para aprender. Además hay que mencionar que la docencia requiere una gran cantidad de tiempo para poder planificar las clases, revisar pruebas u otras tareas, pero por desgracia no se les entrega ese tiempo dentro de su jornada laboral teniendo que dedicar tiempo personal para esas actividades.
Estas situaciones deben ser corregidas, ya que el profesor cumple un rol fundamental en la sociedad y en la educación de las futuras generaciones: de él depende que la persona adquiera conocimientos importantes para poder desenvolverse en las diferentes situaciones que se le presenten. También, si el docente no es capaz de desarrollar bien su labor, difícilmente logrará hacer que el alumno desarrolle un propio pensamiento o la habilidad de ser crítico frente a las cosas que se le presenten. Se espera que las personas logren entender esto y valoren la docencia en su real valor y no se desprestigie más esta profesión.
Matías Navarrete Cárcamo
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