Una de las medidas que contribuirían a formar una educación ideal, sería entregarle un carácter dialógico a ésta. ¿Pero qué es realmente el diálogo? Según su significado etimológico es el pensamiento que fluye a través de varios interlocutores, o de un interlocutor a otro, (de dia: "a través de", y logos: "palabra", "pensamiento", "razón"). Este sentido genuino de diálogo se transformó en el método de enseñanza por excelencia para Platón, razón por la cual la mayor parte de sus obras están escritas en forma de diálogo. El método de enseñanza platónico se fundamenta en la teoría de la reminiscencia, la cual afirma que el alma es preexistente e inmortal, por tanto, ya lo sabe todo y no hay nada que pueda aprender, pero sí mucho que pueda recordar. Valiéndose del arte de la mayéutica, que es el arte que tiene Sócrates para alumbrar las ideas que laten en el interior de sus discípulos, es posible demostrar que la verdad, en cierto modo, descansa dentro de uno mismo y está esperando a ser alcanzada, a ser visualizada por nosotros al llegar a ella. Es por esta razón por la que valoramos el diálogo como método pedagógico esencial e imprescindible. Como nos enseña la alegoría de la caverna de Platón, la labor del educador sería liberar al sujeto de sus ataduras, para así sacarlo del mundo de las sombras y guiarlo hacia la verdad, hacia el sol, que representa el bien.
Es este el método que debería ser utilizado en las aulas de los colegios. Tomar en cuenta opiniones, críticas y preguntas que pueda plantear el alumno, dejando de lado el supuesto de que el profesor es quien posee el conocimiento y que el alumno es un mero receptor de éste, para dar paso a un método que permita la participación del estudiante con el fin de obtener una mayor riqueza educacional. Así lograríamos un mayor interés por parte del alumno, puesto que se vería en una instancia de sentirse integrado dentro de su propio proceso de aprendizaje y por tanto, éste le resultaría a su vez más atractivo e importante.
Dejar de lado las “ideas inertes” planteadas por Whitehead para dar paso a un proceso educacional participativo, que se dedique a analizar, cuestionar y buscar el conocimiento propiamente tal.
Celeste Camus Salinas
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