lunes, 12 de enero de 2015

POR QUÉ UNA EVALUACIÓN PERIÓDICA DE LOS PROFESORES

Uno de los errores que actualmente se cometen en la educación chilena, es la permanencia de docentes en su ejercicio sin una correcta evaluación de su desempeño, lo que permite generar y mantener una serie de vicios en los profesores, como la pedantería, la rigidez de su pensamiento y conocimiento o la inhabilidad de incentivar a los alumnos a superarlos, no desafiándolos y limitándolos a ser personas heterónomas.

Es posible, e incluso probable, que la evaluación inicial que los facultaba para enseñar no haya sido la óptima, y entonces nos encontramos con docentes que desde un principio no debieron hacer clases y que son amparados por la práctica educativa.

Siguiendo a Platón, podríamos concebir a los profesores incompetentes como meros sofistas, y a los profesores ideales como verdaderos filósofos. Los primeros basarían sus clases en la genialidad que aparentan con su buen ejercicio de la retórica, con su capacidad de lograr que sus alumnos repitan cada contenido que les enseña, con su acabada forma de resolver sus dudas y cuestionamientos o simplemente con la inamovilidad y la rigidez de sus métodos que pueden no ser efectivos. Y los segundos, como aquellos que permiten, posibilitan y estimulan el aprendizaje de sus alumnos. Éstos últimos constituyen un puente educativo por el cual el estudiante debe pasar para desarrollarse y crecer en autonomía, en conocimientos y en habilidades. Pensamos que el buen profesor debe enseñar solo lo que sabe, sirviéndose del ejercicio de la mayéutica, para instar al estudiante a descubrir la verdad, la cual trasciende al maestro. Para que realmente progrese, el alumno debe ser capaz de superar a sus profesores.

Entonces, ¿por qué una evaluación periódica de los profesores? Porque tanto los conocimientos como los pensamientos se hayan relacionados con el contexto social, y, por ende, evolucionan con éste. Por consiguiente, los profesores deberían ser capaces, en cualquier momento de su ejercicio, de dar cuenta de tales cambios al transmitir sus enseñanzas a los alumnos.

¿Deben participar los alumnos en esta evaluación? Sí, porque ellos son quienes se ven afectados por la calidad de los profesores, en ellos se refleja su desempeño y porque también poseen el derecho de guiar parte del movimiento de su hacer clic en guardar proceso educativo.

Debería evaluarse de manera periódica a los profesores, y en este proceso, participar también en algún 
grado el alumnado.

Valentina Alarcón Rendich






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