La autonomía es la capacidad de normarse a sí mismo o de aceptar o rechazar las normas que otros imponen de manera libre. Actualmente, ésta no se cultiva en la educación. Los niños y jóvenes durante la etapa escolar y también luego de ella, se encuentran atados y fuertemente predeterminados a seguir normas establecidas por otros. Estos seres heterónomos se ven incapacitados de obrar sobre la base de un auténtico discernimiento de lo adecuado o inadecuado, pues no han podido ejercitar una visión crítica de su pensamiento y se quedan estancados en lo que más fácil se les presenta, atados a nociones simples y vagas que probablemente no solucionen los problemas de sus vidas, siendo éstos últimos de cualquier índole, y que de hecho, se alejan del camino correcto para resolverlos.
En la mayoría de los colegios de Chile, y sobre todo en la enseñanza media, no se incentiva ni se valora lo suficiente el desarrollo y el ejercicio del pensamiento crítico y de la autonomía de los alumnos, no se le plantean buenos desafíos ni se insta a que crezcan superando los límites de la escuela.
Desde la enseñanza básica, los alumnos reciben enseñanzas y conocimientos concretos, establecidos con anterioridad, estacionarios y poco dinámicos, con la compañía ineludible de sus profesores, quienes los ayudan y resuelven sus problemas más complejos, o bien, les muestran o facilitan su solución, no dejándolos descubrirla por sí mismos. A medida que crecen y se acercan a la adolescencia, en la enseñanza media esta situación permanece, y las nuevas habilidades que los alumnos deberían estar desarrollando no se ejercitan. La educación se vuelca más bien en la adquisición de contenidos poco dinámicos cuya memorización es calificada, valiendo la mayor parte del resultado del proceso educativo.
Finalmente, muchos profesores y los mismos colegios, significaron una barrera que coarta la trascendencia de las habilidades del pensamiento crítico de los estudiantes y que los deja a la deriva de un mundo exterior que sigue funcionando aún sin críticas efectivas, y que se sirve de esta fresca masa de jóvenes que apenas lograrán definir las decisiones que contemplan sus vidas de manera más directa. Quedan jóvenes vulnerables a una autoridad multiforme, se les ha restado libertad.
Valentina Alarcón Rendich
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